Entrevista con Anabel
Ochoa (3/3)
En
las primeras dos partes de esta plática con Anabel Ochoa, "La
sexualidad es ‘pilar básico’ del ser humano" y "La
educación sexual es responsabilidad de todos", la
doctora habló sobre su formación y la construcción de la
sexualidad. Ahora, en la tercer y última entrega, explica cómo
hablar de sexualidad y la relación entre el ejercicio y una vida
sexual sana.
Tu libro, Mitos y realidades del sexo joven, tiene un
lenguaje sencillo, directo, ¿cómo es que logras este lenguaje?
Quitando el miedo, nada más. Si tu ves, no creo un lenguaje.
La palabra técnica es para que yo aprenda, pero finalmente no la
entiende nadie; es inaccesible para el público y la sexualidad es
de todos no sólo los doctores. (Tampoco es) el lenguaje
peladísimo, que es el secreto entre los cuates. Entonces cómo le
hacíamos en el radio, yo no quería ser técnica para que me
entendieran y no podía ser pelada por la Ley de Radio, entonces
tuve que encontrar ese lugar llano, de comunicación directa, sin
decir cosas despectivas y barbaridades.
Mi libro incita a la reflexión, ya que si entiendes las cosas,
los datos es lo de menos, porque los encuentras en cualquier lado,
pero ayudar a pensar sobre sexualidad con tranquilidad y
serenidad.
¿Cómo crees, en ese sentido, que influyan los medios de
comunicación en la educación sexual?
Influyen mucho en todo, para bien y para mal, porque los medios
son un reflejo de nosotros mismo como sociedad y, a su vez, nos
están filtrando por los oídos y por la vista todo el rato.
Entonces (su influencia es) en todos los niveles; la publicidad
misma es nefasta, tiene un patrón del machista repugnante. Si tu
sacas un carro tienes que sacar a una güera bien formada, y le
estás diciendo al hombre que con ese carro va a conseguir una
güera bien buena. Si tu quieres vender una lavadora háblale (al
espectador) en femenino. Yo (me pregunto), pero ¿quién dijo, hay
algún ovario pegado a lavadora o el botón se aprieta con el
clítoris?
México
está pasando un momento de apertura precioso y es muy benéfico
que en los medios se hable, porque no es sucio hablar de
sexualidad. Es sucio si estás ocultando y manipulando a la gente.
(Hablar de esto) puede hacer un bien a la humanidad tremendo, y
hasta a niveles políticos.
(No tener una vida sexual sana) frustra, y no revisamos todo
eso. (Hacer lo contrario) tendríamos una sociedad más alegre;
llena de sonrisas; las relaciones son sanas, limpias, bonitas y se
han entendido al revés, como que con la sexualidad se enturbia
todo. Se enturbia con el silencio, con la incomprensión, con
marginar a las minorías, a los homosexuales, seguimos sin
entender que podemos vivir mucho mejor y los medios son
fundamentales en eso. Que transmitan imágenes positivas, no
engañosas, sino de crecimiento, porque es curioso, luego censuran
una escena erótica por ejemplo, y puedes ver cómo cogen los
hipopótamos, pues yo prefiero ver a la pareja guapísima.
Yo me preocuparía más de limitar la dosis de violencia
juvenil que de sexualidad, hay que formar parte de algo normal y
proyectarlo como algo positivo, la pareja es feliz y disfruta de
su sexualidad. Se atrasa, incluso, la edad de inicio de las
relaciones sexuales. Hay mejor relación de pareja, hay menos
desatinos, hay menos violencia.
De quién consideras que es la responsabilidad en cuanto a la
protección en una relación sexual, por ejemplo, en el caso de
una pareja en la que una de las personas sabe que tiene una
infección, puede ser VIH, gonorrea, etc., ¿es responsabilidad de
esa persona o de la que no está infectada?
Tiene que ser de los dos. En primer lugar tiene que ser de uno
mismo; no puedes partir de la base de que en la relación sexual
sea tu relación. En la relación entre dos cuerpos tienen que ir
primero las dos personas con un criterio de protección propia, yo
como mujer no puedo esperar que él me surta de anticonceptivos,
ni que me proteja de enfermedades, tengo yo que decidir cómo me
voy a proteger y cómo quiero vivir eso; él igual.
A la hora del encuentro se negocia todo eso, y se suman dos
responsabilidades, no una sobre otra, porque además fíjate, en
cuanto a las enfermedades de transmisión sexual hay que tener una
conciencia de que viven en nosotros; de que no se lleva escrita en
la frente y de que casi no hay pareja segura. Una pareja segura
sería la compuesta por vírgenes, los dos, pero pues tienes que
crearlo, porque ahora todos dicen que son quintitos.
Otros dicen somos novios y somos fieles los dos; bueno, pero le
eres fiel de un año para acá; se han tenido otras parejas, uno
puede ser portador del VIH y de muchas otras cosas, entonces, yo
ni le daría vueltas a la protección. El sexo solamente puede ser
protegido.
Diversos estudios han demostrado que en la actualidad cerca del
40% de los adolescentes que inician su relaciones sexuales no se
protegen, ¿a qué crees que se deba esto?
Todos tienen información del condón, pero todavía no hay
cambio de actitud. Es como esos dos momentos de posicionamiento
que tienen los publicistas: primero que todos hayan oído hablar
de esto, pero tarda mucho más que en que todos lo utilicen, y
todavía no se da esa generalización ni aquí, ni en países de
vanguardia de Primer Mundo.
(El problema es que) la adolescencia es un periodo
especialmente romántico; el adolescente sueña con amores
platónicos, ese encuentro le da por pensar: "aquí no ha
pasado nada, yo soy un ser puro y este es el amor de mi
vida", es decir, es un momento muy soñado que cuesta mucho
aterrizar. Creo que es mucho más fácil si ya se educó
sexualmente desde el kínder, pero si intentas en ese momento tan
soñado y tan romántico, cuando él ve ese encuentro sexual o
darle una funda en medio es algo que le desagrada tremendamente.
Hay muchos mitos entre ellos por eso he escrito también ese
libro, Mitos y realidades del sexo joven, porque al no
haber ninguna información sexual, circulan mitos y la mayoría,
por ejemplo, dicen que la primera vez no pasa nada y esa idea
está generalizada.
Una vez me habló al programa una joven virgen y me dijo que
ella se había enterado que si se ponía condón la primera vez le
daba cáncer. Pero es lo importante desmitificar todas esas cosas.
Hablando un poco del aspecto físico, ¿crees que la salud
sexual tenga que ver con el cuidado físico del cuerpo?
Bueno, la sexualidad empieza por amar tu cuerpo. Ahora, ojo, yo
ahí pondría límites, amar el cuerpo considero, a conservarlo, a
quererlo, a que te veas en el espejo y sea algo con lo que estás
en paz, sea como sea. A tenerlo sano, a tenerlo limpio, a que
mires también tus genitales, a tratarlo con cariño, tocarlo,
sentirlo, quererlo y conservarlo sano; mantenerlo bonito si
quieres, de alguna manera siempre puedes adornarlo en vez de andar
fodongo, de estar todo sucio, sudoroso, enfermo y abandonado, pero
también puedes caer en una enfermedad de hedonismo y a vivir
sólo para el cuerpo, eso es una forma de fetichismo enfermiza.
A parte de que nos están vendiendo prototipos de belleza que
no son nuestros, es decir, una mexicana por mucho que se cuide no
va a ser como la top model Cyndy Crawford o la Claudia
Schiffer, pero te obligan a ser así. Todos recibimos prototipos
de belleza gringos y hasta parece que odiamos a nuestra raza y
nuestras formas, que si somos tan feos, ¿quién dijo que ellos
son guapos?, ¡pero si tienen cara de pan sin sal que no pueden
con ella! Pero todos creemos que eso es bello y hay que tener
mucho cuidado con eso.
Amar el cuerpo es estar en paz contigo mismo, no amar el cuerpo
de otro y querer tenerlo, porque eso sí es terrible. También los
hombres se obsesionan con el pene, quieren tener lo más grande
posible. Los negros tienen grande, pero los japoneses son los
mejores amantes del mundo y tienen un pene pequeño.
Perseguir fantasmas de belleza puede ser muy peligroso. Yo
llamaría la atención a todos, a los medios, a que sepamos que
esos son adornos, que no son realidades y que no nos importe que
circulen, pero que se queden en fantasía y no que la pareja de
morenos quieran tener el niño rubio. Van a la casa de adopción y
todos quieren puros blanquitos, lo prietitos ahí se quedan.
En el culto al cuerpo hay una cantidad de barbaridades, a veces
fíjate, por tener un atractivo supuestamente erótico, no ves si
puede resultar más "pegador", toman anabolizantes y de
"pegador" nada, porque no "pega ni un sello",
ni un timbre de correo, ni un nada. Entonces se quede un muñeco
muy bonito para sacarlo a paseo, para sacarle fotos; para la cama
búscate otro.
También muchas mujeres que para estar bellas llega un momento
que no se pueden tocar el peinado, ni el cutis, ni la dieta y va a
la cama con una mascarilla de pepino, y no fastidies, oye.
A punto de concluir la plática, Anabel Ochoa explica:
El orgasmo tiene un efecto fisiológico sobre la belleza y
sobre la salud, por ejemplo. (La persona que tiene) un promedio de
100 orgasmos al año, (según) un estudio mundial muy serio, tiene
un índice de vida de hasta de diez años más que la gente que
tiene menos de 100 orgasmos al año.
Cien orgasmos al año no es mucho, sin embargo, hay un momento
en la vida, sobre todo en las épocas en que la gente es grande,
que deja de preocupar por el sexo, (pero éste) produce
antioxidantes, embellece el cutis de una manera tremenda, o sea
que a veces es más barato echarse un "rapidín" que
comprarte una crema carísima.
(El sexo) tiene un efecto, sobre todo, en el metabolismo, sobre
el equilibro de ácidos en tu estómago. Dicen que a la gente que
padece del estómago se le amarga el carácter, yo creo que a la
gente amargada se le jode el estómago.
El equilibrio ha sido base en el organismo, la oxigenación de
la piel, los antioxidantes, los anticancerígenos y la longevidad,
entonces es una terapia fabulosa. Si vas al gimnasio, eres alguien
que se está cuidando, por qué no también, al llegar en la casa,
si tienes una buena pareja (la aprovechas), digo, no se va a
enojar. Puede ser muy sano, quedas en paz y te quedas a gusto, te
quedas relajado y el cuerpo agradece, porque física y
metabólicamente está preparado para todas esas endorfinas.
Cuando hay orgasmo el cerebro suelta endorfinas, es la morfina que
fabrica, sustancias de placer en vez de la adrenalina.